Los sistemas de audio de alta fidelidad deben cumplir, antes de cualquier otra consideración, con la misión de agradar con su reproducción musical a su dueño.
El mejor síntoma de una buena reproducción es querer escuchar sin detenerse, oyendo la música como un todo que envuelve y motiva simplemente a disfrutar sin fijarse en el tiempo.
Cuando pruebe un sistema de audio, hágalo escuchando su música preferida y también aquella que, aunque alguna vez compró el disco, nunca le encontró mucha gracia. Podría llevarse una sorpresa.